Florencia. Un episodio que sin lugar a dudas generará un manto de duda sobre las elecciones regionales de este domingo 25 de octubre se originó luego que el Consejo Nacional Electoral, CNE, emitiera el día 21 de octubre, es decir, a pocos días del inicio de la contienda electoral, la resolución 5352 por medio de la cual incluyó nuevamente en el censo electoral las cédulas cuya inscripción había sido anulada por supuesta trashumancia electoral.

Es de recordar que el CNE, realizó una labor donde a través del cruce de bases de datos buscaba identificar posibles delitos de trashumancia, es decir, personas que viven en un lugar e inscriben su cédula para votar en otro donde no residen. Sin embargo, este proceso tuvo errores y por ello muchos sectores denunciaron las irregularidades cometidas por el CNE.

Finalmente, el CNE decidió revocar la medida en la ciudad de Bogotá, y posteriormente lo realizó en todo el país, pero la resolución 5352 llegó  demasiado tarde, razón por la cual la Registraduría Nacional no logró realizar los cambios necesarios en las actas E11, las cuales contienen el listado de votantes de cada mesa de votación.

Esto conllevó a que como plan de contingencia, se decidiera que las personas afectadas por trashumancia pudieran depositar su voto en una de las últimas mesas de cada puesto de votación, medida positiva ya que permitió, que quienes fueron notificados de la anulación de su inscripción, lograrán ejercer su derecho al voto.

Sin embargo, la irregularidad se registró porque estos ciudadanos afectados por la resolución de trashumancia, continuaban apareciendo en los puestos de votación donde votaron para las elecciones presidenciales del 2014.

Para simplificar, se puede analizar el siguiente ejemplo: un ciudadano que votó para presidente en el año 2014 en el municipio de Morelia, decidió inscribir este año su cédula en Florencia. El CNE le anuló su inscripción en primera instancia, por lo que debería seguir votando en Morelia. Sin embargo, la resolución 5253 lo habilitó a última hora para votar en Florencia, sin que la Registraduría haya alcanzado a retirarlo del E11 del puesto de votación en Morelia. De esa manera, el ciudadano logró depositar su voto en Morelia en la mesa habitual, y viajar a Florencia para buscar las mesas especiales dispuestas para los afectados por trashumancia y allí nuevamente sufragar.

Es decir, que muy seguramente alguno de los miles de ciudadanos afectados por trashumancia y luego habilitados, logró votar dos veces en Caquetá.

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