El terror en nuestra ciudad

Columnista Luis Felipe Rodríguez.

Luis Felipe Rodríguez Zapata| No hay fuerza más grande y poderosa que el amor que se prodiga al prójimo en situación de necesidad. Esa vocación debe practicarse permanente en forma consciente y valiente, si así lo hacemos, nuestra ciudad entonces puede cambiar en la dirección en que aspira una sociedad deseosa de paz, progreso y libertad.

La criminalidad ha impuesto el monopolio de su fuerza sobre esta ciudad, dejándonos en un estado de ansiosa paz ciudadana.

Su aparato de terror se ha ocupado no sólo de mandar a la tumba a miles de personas sino de causar ofensa y humillación a centenares de miles que han sido víctimas de atracos o tentativas de atraco y de haber sumido en la paranoia del miedo latente a los estudiantes, amas de casa y ancianos que aspiramos a vivir en paz.

La delincuencia, o la propensión delictiva, no es aquella que sólo se expresa en estos hechos de violencia y dominación. También se manifiesta de otras formas cuando abre vías a indistintas ilicitudes en el manejo del erario o en la afectación de los bienes del ciudadano, sumiéndolo en desasosiego e incertidumbre.

julio 1

Los delincuentes han llegado lejos en sus desmesuras, enfrentando directamente a las autoridades que están llamadas a impedir sus infamias y logrando poco a poco, bajo amenazas a jueces y fiscales, que el aparato disciplinario de la justicia ni siquiera los alcance.

Es hora ya de que la sociedad ataque frontalmente a su peor enemigo: al que le ha quitado la paz y la seguridad, al que cada día acecha para dar sus zarpazos, al que lesiona todos los derechos, comenzando por el de la vida, sin importarles cuánto duelan o cuánto cuesten, emocional y materialmente, sus malévolos actos.

Todo cuanto pueda hacer la policía para desplegar sus mecanismos de patrullaje y control de las calles en aras de reducirle los espacios a la delincuencia, todo cuanto pueda hacerse para un mayor control de los ladrones en moto y de los que aún siguen exigiendo vacunas en nuestro departamento constituye una apuesta por la paz que hemos ido perdiendo, arrebatada por los malhechores.

De estas y otras acciones puntuales depende que la paz pueda sobrevivir a todos los intentos que, día a día, hacen los criminales para también matarla.

Columnista Luis Felipe Rodríguez.

Columnista Luis Felipe Rodríguez.