Aunque en el marco de la emergencia sanitaria que vive Colombia y el mundo entero el llamado de todos los sectores es a la unidad, y a la solidaridad, no se puede dejar pasar desapercibido algunas de las decisiones erróneas que ha tomado el Alcalde de Florencia, Luis Antonio Ruiz Ciceri, en este momento de crisis.

El mandatario, como muchos de los mandatarios regionales y nacionales, tiene la intención de ayudar a configurar la actual situación de emergencia, sin embargo, como dice el adagio popular, de buenas intenciones no se vive.

Y es que, aunque con rigor ha tratado de establecer medidas que contribuyan a dejar el menor número de afectados por coronavirus en la ciudad, lo cierto es que no ha sido asesorado de la mejor manera, y sus actuaciones dejan en ocasiones mucho que desear de la primera autoridad de la capital caqueteña.

En Tucaqueta.com queremos enfatizar en algunas de ellas, no con el ánimo de atacar al Alcalde de Florencia y a su equipo de gobierno, sino como un pequeño aporte que invite a los mandatarios y funcionarios públicos a reflexionar.

Lo primero que hay que cuestionar es la medida, poco o nada eficiente según han dicho expertos, científicos, y conocedores en la materia como la Asociación Colombiana de Infectología, del uso obligatorio de tapabocas.

Esta medida decretada por el mandatario florenciano, (vaya uno a saber con el asesoramiento de quién), aseguran los expertos es contraproducente ya que el uso de tapabocas está recomendado exclusivamente para las personas afectadas con el virus, o personas con problemas de salud, ya que su empleo en personas sanas “conlleva un riesgo de convertirse en reservorio de contacto continuo con las manos del portador expandiendo el virus, por lo que la medida no solo resulta ineficaz sino peligrosa”, afirman desde la Asociación Colombiana de Infectología.

Luego hay que decir, que el mandatario ha manejado extremadamente mal la forma en que comunica las diferentes medidas que adopta su Administración, ya que no solo lo ha hecho sin una amplia socialización, sino que además ha anunciado frenéticamente en más de una ocasión medidas que posteriormente no toma, o cambia de manera inesperada, dejando a la ciudadanía confundida.

Es el caso del anuncio del cierre de fronteras, y el impedimento de la llegada de personas a la ciudad. Una medida que pregonó con bombos y platillos, sin tener un Decreto en mano, como ha de ser. Y que posteriormente, no pudo tomar ya que el presidente Iván Duque, decidió que toda medida debía ser primero aprobada por el Ministerio del Interior.

Con desconocimiento incluso de sus facultades, insinuó cerrar el aeropuerto de Florencia. Una entidad que no está bajo su responsabilidad como mandatario local.

Una y otra vez ha salido ante medios de comunicación a explicar medidas que se tomarán en la ciudad, para posteriormente tener que cambiarlas o generar caos y desinformación.

Hay que recordarle al Alcalde de Florencia, que no está administrando la finca de su propiedad, sino una entidad territorial, la más importante tal vez de la Amazonia colombiana, y que su palabra solo pesa si va acompañada de la normatividad que la respalde. En muchos casos, un Decreto Municipal.

Finalmente, hay que decir que sus asesores en el Pico y Cédula lo hicieron quedar mal nuevamente, al no evidenciar desde un momento que 4 dígitos del último número de la cédula, son miles y miles de florencianos en la calle.

De igual manera, envía un mensaje erróneo y alarmista, al salir en cada una de sus entrevistas con guantes y tapabocas. Una medida que ni el presidente Iván Duque; ni la Alcaldesa de Bogotá, Claudia López, emplean a la hora de sus interacciones en eventos, o entrevistas. Enfatizando que la capital colombiana registra el mayor número de casos de coronavirus, mientras que en Florencia el registro de momento continúa en cero.

Pero hay que reconocer, la buena intención de Luis Antonio Ruiz. Rápidamente se acogió a las medidas del Gobierno Nacional, cambió el Pico y Cédula, y esperamos que también se ilustre más acerca de la ineficiente medida del uso de tapabocas obligatorio para quienes estén en la calle. Y logre entender que no es necesario estar anunciando medidas a diestra y siniestra, sino más bien, comunicar de una mejor manera, y siempre con el soporte correspondiente.