Haciendo morcillas para el diablo

Jaime Barco García, columnista de Tucaqueta.com

JAIME BARCO GARCÍA| Estoy por cumplir 30 años, haciendo parte de la comunidad florenciana y caqueteña. Desde que llegué, supuestamente a cumplir un encargo laboral, que me tomaría dos meses, para luego, regresarme a Bogotá. No tengo sino motivos de agradecimiento para esta tierra y sus gentes, por haberme dado la oportunidad de ser útil a esta hermosa región de la patria.

He sido partícipe y testigo de su crecimiento y desarrollo; incluyendo sus carencias, errores y dificultades, no exentas de amores y odios, pues no soy monedita de oro pa’ caerles bien a todos; tal cual reza el adagio popular.

He trabajado con la ilusión que los florencianos copiemos buenos ejemplos (que los hay) como el de Medellín, donde las personas hablan con cariño de su terruño, lo quieren y respetan; pero, sobre todo, lo cuidan y defienden, sin importar la condición social, origen, credo, filiación política o grado de necesidad. Por eso quienes llegan a la “bella villa” sienten ese orgullo y la vigilancia social donde niños, jóvenes, adultos y ancianos nos invitan a comportarnos bien, a hacer la fila, no botar basura, cuidar el espacio público y a valorar los bienes que nos provee la ciudad como son: bibliotecas, árboles, parques, plazas y colegios. Por algo se reclaman como: Medellín la más educada.

Pero con tristeza, tengo que decir que cada día Florencia se parece más a la capital del país; donde todos llegamos a ver que le podemos “ordeñar”, no importa lo que haya que hacer o irrespetar, porque no queremos a Bogotá (a Florencia, en este caso) eso de cuidar no es para nosotros, no tenemos sentido de lo público ni de comunidad, nuestro egoísmo hace que padezcamos el remedo de ciudad que hoy tenemos.

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No es sino ver, el grave problema en el que se han metido los diferentes alcaldes, policías y funcionarios públicos; cuando de hacer cumplir la ley se trata. Les llueven improperios, cuando no piedras y madrazos; además de amenazas y agresiones, amén del abuso del derecho, con el manido cuento del “pobrecito” y/o “el desplazado” (que se han convertido en verdaderas profesiones: Vgr. Familias en Acción) “mi necesidad” o “esto es mío y hago lo que me da la gana” o se les tilda de torpes y corruptos; cuando no “concilian” para que los avivatos de todos los estratos, pelechen; ya que esta no es una maña exclusiva de pobres (no es sino ver los colados en el SISBEN). Así, estos sinvergüenzas,  mantienen o consiguen su particular beneficio,  a costa de todos nosotros.

Está claro entonces, que el problema no es del mandatario de turno o de la expedición o supresión de un decreto. Nunca habrá suficientes policías, ni cárceles; si los ciudadanos no entendemos, que es beneficioso y más barato, en términos económicos y sociales, cumplir y hacer cumplir la ley.

Muy bien, que nos reclamemos amazónicos, pero, no podemos vivir bajo la ley de la selva, que pregona: primero yo, segundo yo y sí sobra algo, es para mí.

Empecemos por cambiar nosotros mismos. Si ninguno de nosotros compra comida, cacharro, líchigo, y de todo en la calle y el andén; entonces, dejará de ser buen negocio invadir el espacio público. Lo mismo pasará si dejamos de dar limosna en las calles; los florencianos somos tan generosos, que a nuestra ciudad llegan vendedores y mendigos de otras partes “porque aquí sí dejan trabajar”. Dejar de comprar y dar limosna en las calles, sería una verdadera forma de apoyar a quienes hacen empresa, dan empleo y pagan impuestos en nuestra capital; así los andenes, quien lo creyera, servirían para caminar.

Pensemos qué pasaría si se mejorara el servicio público de transporte, ya que al no usar el mototaxi; sería buen negocio invertir y renovar equipos. Soñemos con la plata, malos genios, y pérdida de tiempo que ahorraríamos sí cumpliéramos las normas de tránsito. Cómo se vería nuestra puerta de la Amazonia.

La persona más feliz con estos cambios, sería la mamá del alcalde de turno, ya que la nombrarían mucho menos y en mejores términos.

Jaime Barco García, columnista de Tucaqueta.com

Jaime Barco García, columnista de Tucaqueta.com