Unas fiestas sin folclor

Unas fiestas sin folclor. Foto: (Laura Monje)

Camilo Andrés Muñoz Torres| Caqueteños, se miraban muy bien con sus sombreros suaceños (del Huila), otros se miraban como el senador Uribe con su sombrero aguadeño (de Caldas) y luciendo sus ponchos blancos, estilo Buenos Aires (Argentina) y coloridos como otrora empezó a lucirse en Bolivia y Perú.

Además, qué bellos verlos cómo adornaban la noche fría esperando a un cantante internacional que los hizo mover mientras, tres horas después, faltos al respeto, entonó sus melódicas canciones ‘El caballero del vallenato’.

Muy de la alta sociedad quedaron sus chicas, unas repletas de silicona en sus culos y tetas, vistiendo ropa Studio F y ustedes muy galanes con su ropa de marca imitación y otros con sus camisas finas, bonachones y aparentando con su licor güisqueño, unos poquitos de contrabando (que compran entre cinco) y otros muchos honrando el aguardiente extra del Caquetá que ya no nos pertenece.

Por cierto, debo felicitar al señor gobernador (un tipo al que, según grandes juristas y abogados de la región, muy pronto la Corte Suprema de Justicia le pasará su cuenta de cobro y tendremos que repetir elecciones que por lo menos costarán 80 mil millones) pues fue muy astuto al traer semejantes artistas nacionales y uno extranjero para ascender su popularidad, ya que hasta ahora no ha hecho nada, salvo prometer casi dos billones para el departamento que jamás llegarán, como algunos Liberales de cepa afirman (y que es una estrepitosa mentira porque recursos tan altos no hay, ni siquiera del posconflicto. Razón tiene del diputado Arturo Mayorga).

saturno y motomas

Y claro, cómo olvidarlo, las reinas, esas señoritas que lucían sus trajes copiados al Huila y su baile, traducido del mismo bambuco nos da una originalidad envidiable en cualquier zona del país. Una acertada corona para contentar a nuestros vilipendiados y golpeados campesinos de Valparaíso (merecido, porque en verdad la reina es muy hermosa).

Por cierto, hoy domingo es apropiado para desayunar tamales o lechona tolimense y si la resaca es tal, beber un guarapito bien frío, eso sí, de origen centroamericano (Cuba), rebajado con limón.

¡Qué cultura la nuestra!, todo esto lo sé sin asistir a fiestas emuladas, pues criollo no tenemos ni el berraco apellido, ni el hablado, ni el caminado, ni mucho menos el orgullo, o algunos sí: esos que no se dejan engañar con una cultura dispareja y salida totalmente de la realidad.

Unas excelentes festividades donde solo estuvieron en VIP amigos cercanos y familiares de políticos y el pueblo detrás de una valla, algunos de pie, porque lo malo no es que haya rosca, lo malo es no es estar en ella. Faltaba más.

De manera tal que: tuvimos y tendremos unas fiestas sin folclor, donde todo, absolutamente, es una imitación.

Unas fiestas sin folclor. Foto: (Laura Monje)

Unas fiestas sin folclor. Foto: (Laura Monje)