Un compás de espera

Por: Jhonnatan Cruz Salcedo

Transcurren apenas 55 días desde el momento en que los actuales gobiernos asumieron las riendas del departamento y de cada uno de los municipios del Caquetá y ya se escuchan algunas voces que cuestionan el accionar de los nuevos mandatarios y la falta de solución a muchas de las problemáticas que aquejan a las ciudades y a la región.

Es importante que como ciudadanos participes de un Estado social de derecho, se den a conocer los errores o inconvenientes que cometen los gobernantes, pero también hay que entender que de la noche a la mañana no se logra pasar a un mundo ideal.

El afán de los alcaldes y del gobernador, así como de sus equipos de trabajo y de diputados y concejales por mejorar las condiciones de vida de los caqueteños, seguramente siempre será el mismo que el de la ciudadanía, pero se debe entender que las trabas y demoras que trae intrínseca la administración pública y el manejo de los recursos del Estado, imposibilitan la celeridad que todos esperamos.

No han transcurrido dos meses, y las críticas sobre algunas situaciones específicas de los mandatarios llueven de algunos sectores, y desde luego el ejercicio de la democracia radica en que existan opositores y detractores del status quo, pero también se debe dar ese “beneficio de la duda”, y un compás de espera para conocer cuál será el verdadero progreso o no, que traerán las nuevas administraciones.

Los gobernantes de turno de todas maneras no deben ignorar por completo las advertencias de la ciudadanía, que tal vez tempranas, podrían evitar errores, además de que permiten conocer cuáles son las exigencias principales y lo que esperan los ciudadanos de sus administraciones.

Es entendible que los problemas sociales, económicos, de vivienda, e infraestructura, que aquejan a la región desde épocas remotas no se van a solucionar como por arte de magia con la llegada de nuevos gobernantes, y por se debe dar tiempo a que los gobiernos desarrollen su gestión.

Sin embargo, los caqueteños no tolerarán, ni aguantarán cuatro años más sin empezar a vislumbrar un verdadero cambio para el departamento y cada uno de los municipios, más ahora que se avecina el posconflicto y donde se espera que la falta de condiciones de seguridad en el campo, no sea ya una excusa para la inversión del Estado en las regiones más apartadas de la geografía caqueteña.

Columnista, Jhonnatan Cruz Salcedo.

Columnista, Jhonnatan Cruz Salcedo.