Por: Edilberto Valencia Méndez

Edilberto Valencia

La muerte por inmersión del pescador Dagoberto Perdomo en el Charco El Encanto del Río Hacha el pasado 19 de Enero en horas de la noche, sumada a numerosas muertes más que se han venido presentando en ese río en los últimos años, muertes que han resultado inexplicables porque muchas de las víctimas eran expertos nadadores, conocedores del río, nos habla a las claras de la posibilidad real de que el temblón haya regresado a esa corriente de agua como sucedió en las décadas del 60 y el 70 cuando cobró numerosas víctimas.

 El calentamiento de los zanjones, las charcas, humedales y lagunas cercanas al Hacha, sugieren la posibilidad de que este tipo de animales acosados por las altas temperaturas, hayan buscado la frescura de río y como es apenas natural, buscando el sustento hayan atacado a seres humanos como es su costumbre, dándoles la respectiva descarga eléctrica que los inmoviliza hasta ahogarlos, para luego esperar hasta que la víctima se descomponga y así succionar su alimento.

Muchas de las personas que vivimos aquella época en la cual era común este tipo de accidentes, recordamos cómo el temblón, en especial el Guacamayo que tiene orejas amarillas que lo distinguen de los demás, atacaba a las personas que se iban a bañar, las inmovilizaban y después de que se ahogaban continuaban por días girando alrededor de ellas, esperando que se descompusieran y a su vez dificultando el rescate puesto que los nadadores les temían y con toda razón.

Un caso en especial recordamos, cuando una señora le pidió permiso a su esposo para viajar con un hijo de 20 años desde Bogotá a Girardot a visitar una hermana, y en vez de hacerlo se vino para Florencia a pasear donde unas amigas, y en uno de esos paseos al río Hacha, más exactamente detrás del colegio La Salle, un Guacamayo atacó al muchacho quien iba en un neumático, lo ahogó y fue encontrado exactamente debajo del puente del Encanto después de dos días, con el temblón rodeándolo lo que obligó a traer a un veterano nadador del corregimiento de Venecia para que lo sacara.

El nadador, después de untarse la piel con la nicotina de varios paquetes de tabaco, logró acercarse a la víctima, amarrarla de un pie y de esta forma se pudo sacar hasta la playa que queda frente al batallón Juanambú.

Acto seguido los militares bombardearon con dinamita ese charco y otros más hasta el sitio conocido como La Bronca, matando docenas de temblones, entre estos algunos guacamayos de más de dos metros de longitud, los cuales son considerados como los más peligrosos.

Esta medida frenó por algunos años las víctimas en El Hacha, pero al parecer, ahora estos animales han regresado a sus andanzas y nadie quiere creer ni entender que pueden ser la causa de tantas desgracias; quien esta columna escribe, hace cinco años perdió a un hijo muy joven, experto nadador, que de un momento a otro se perdió en la corriente mientras atravesaba el río.

 Y hace apenas algunos meses la mencionada corriente se tragó a una niña de 8 años que fue encontrada 98 días después ya convertida en un esqueleto; no es eso una señal inequívoca de lo que puede estar pasando?

 Que el temblón ha regresado al Hacha? Es lo más probable, que se puede comprobar? Claro que sí; los pescadores profesionales saben cómo hacerlo; que se puede desterrar? Ya el ejército lo demostró, solo que el regreso de temblón del Hacha, si es una realidad, pone en peligro a los cientos de bañistas que todos los días disfrutan de esas cristalinas aguas.