Florencia | Por fortuna la percepción que muchos colombianos, extranjeros y los mismos caqueteños tenían sobre su región ha cambiado en los últimos años gracias en gran medida a la fuerza que ha tomado el turismo en la región.

Precisamente uno de los lugares insignes que propios y turistas desean visitar cuando llegan al departamento es el parador turístico La Calera ubicado en el kilómetro cuatro de la vía hacia Jerusalén y Sebastopol.

Este lugar, que inició hace más de 15 años, cuando aún esta vía era la única que comunicaba a Florencia con Guadalupe en el Huila, y donde tan solo había en ese entonces cinco mesas con 20 sillas, se ha convertido en un parador turístico donde se combina de gran manera la posibilidad de disfrutar de la sazón caqueteña, con la magia de disfrutar de los paisajes y la fauna de la región. Incluyendo además la posibilidad de realizar caminatas ecológicas, actividades extremas o pasar una noche con el arrullo del sonido del río Hacha.

“En La Calera los visitantes pueden convivir con la naturaleza y descubrir que es buen negocio cuidar ahora, para poder disfrutar en el futuro. Es un mensaje que no tiene precio, y es que nuestros hijos puedan ver hoy el colorido de un loro y en que en 20 años también lo puedan volver a ver con sus hijos”, asegura Andrés Macías, uno de los promotores de este bello pasaje turístico.

calera

Y es que La Calera dejó hace mucho tiempo de ser solo un estadero, para convertirse en un sinónimo de orgullo para los florencianos y caqueteños que observan en este lugar un ejemplo de cómo construir empresa sin afectar la naturaleza y los bellos y verdes paisajes del departamento.

La vocación de apoyo al turismo ecológico ha llevado a La Calera a fomentar la siembra de miles de árboles sobre esta cuenca del río Hacha,  así como a sensibilizar a los campesinos de la zona sobre la importancia de conservar los verdes paisajes y evitar la deforestación, “ahora algunos de esos campesinos que en el pasado talaban árboles, son los mismos que invitan a los turistas a realizar canopy entre la naturaleza de La Calera”, destaca Andrés Macías.

Ahora también en Morelia

Con un record de 10 mil personas atendidas al año, La Calera continúa apostando por la expansión del concepto de desarrollo amigable con la naturaleza, por eso ahora no solo se puede disfrutar de la calidad de sus comidas, de la excelente atención en la vía a Sebastopol, sino que también los viajeros, habitantes y turistas que se desplazan hacia el sur del Caquetá, encontrarán en la entrada a Morelia una nueva sucursal de La Calera.

“Nuestro objetivo a futuro es abrir franquicias, es difícil expandirnos solos, por eso estamos buscando a quienes les guste el mensaje y así abrir espacios en otras ciudades. Empezamos en Morelia porque es la capital turística del Caquetá, y el objetivo es que la gente que viaje hacia el sur pueda disfrutar y descubrir las actividades que se pueden realizar en La Calera, siempre sin afectar la naturaleza”, informó Andrés Macías.

De esta manera, los caqueteños y turistas encontrarán la calidad y el mensaje que transmite La Calera tanto en la vía a Sebastopol como en la entrada a Morelia, permitiendo así incentivar aún más el turismo ecológico y el desarrollo empresarial sin afectar la naturaleza.

Las cascadas y verdes paisajes son uno de los mayores atractivos.
Las cascadas y verdes paisajes son uno de los mayores atractivos.
La diversidad de la fauna caqueteña se puede apreciar en La Calera.
La diversidad de la fauna caqueteña se puede apreciar en La Calera.
Deportes extremos como el canopy se pueden practicar en La Calera.
Deportes extremos como el canopy se pueden practicar en La Calera.
En el kilómetro 4 de la vía hacia Jerusalén se encuentra La Calera
En el kilómetro 4 de la vía hacia Jerusalén se encuentra La Calera