MOCOA| Juan* y Yeison*, son dos pequeños primos de seis y ocho años de edad, quienes en sus cuerpos de infante, llevan las cicatrices de las múltiples heridas que sufrieron cuando fueron arrastrados por la potente corriente del río Mulato, que se desbordó en la noche del pasado viernes y acabó por completo con el barrio San Miguel, lugar donde vivían.

Los dos mocoanos, que llegaron hasta el refugio del Instituto Tecnológico del Putumayo, permanecían taciturnos, con la cara entristecida y una mira que refleja la enorme desazón por la partida de sus seres más cercanos.

Ellos al igual que una veintena de niños y niñas de Mocoa, perdieron todo, no solo sus viviendas, sus juguetes y sus ropas, sino también a sus padres y a algunos de los familiares más cercanos. Por fortuna, sus cuerpos fueron rescatados en medio del lodo, y trasladados a un centro asistencial donde tras evidenciar que solo sufrieron laceraciones, fueron llevados hasta el refugio improvisado que crearon las autoridades en el Instituto Tecnológico del Putumayo.

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Carlos Rodríguez, es uno de los pocos parientes cercanos a Juan y Yeison que lograron sobrevivir, él junto a una tía, se acercó hasta el refugio para reencontrarse con los infantes, y narrar cómo vivieron esos momentos de angustia.

“Ellos estaban junto a la abuela, en una vivienda cercana, pero no tenemos noticias aún de la abuela, ni tampoco de sus padres ya que vivían en una casa que fue totalmente arrastrada por la avalancha”, comentó el hombre, quien por el momento junto a su tía se hará cargo de los pequeños.

Hasta este lugar, decenas de mocoanos continuaban llegando, unos afectados por la emergencia, buscando refugio, y otros con el alma caritativa entregado mercados, ropa, agua y elementos que son repartidos entre los damnificados.

 

*Nombres cambiados para proteger la identidad de los menores.

Muchos menores de edad perdieron a sus padres y familiares en medio de la avalancha.
Muchos menores de edad perdieron a sus padres y familiares en medio de la avalancha.