Productividad para la paz y la reconciliación en el Caquetá

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Nuevos y mejores vientos soplan para los residentes en la inspección de Puerto Torres de este municipio del sur de Caquetá, que tras varios años de haber sufrido los embates del conflicto armado y la estigmatización de sus habitantes, ahora gracias a su trabajo y de la mano del SENA, 32 familias consolidan su experiencia de formación y trabajo asociativo.

Dejando atrás las dificultades de la violencia y con el deseo de salir adelante, encontramos en la unión  y el apoyo del SENA, el camino para generar alternativas a las dificultades que atravesaba la región, como consecuencia de la violencia y hacemos de nuestro campo un negocio rentable”, dijo Giovanny Santamaría, aprendiz de la formación en Emprendedor en producción de carne bovina aplicando Buenas Prácticas Ganaderas, que se imparte en la zona.

De igual forma, simultaneo al trabajo que se realiza en el área pecuaria, en alianza con la ONG Blumont que aporta los materiales y la alcaldía local que entregó los diseños, se construye a partir del proceso de formación de Operario en Construcción de Estructuras en Concreto en donde participan 21 aprendices, la caseta comunal del sector que beneficiará a 200 familias y en la que se destinará un espacio para el Museo del Recuerdo, en donde expondrán los hechos del conflicto que los afectó, pero, que ahora los motiva a salir adelante.

Hagamos un poco de historia.

La inspección de Puerto Torres se encuentra ubicada cerca de la ribera del río Fragua y su historia se remonta a los años 60s; en esta zona Pablo Torres fue el primer hombre que instaló una tienda de grano,  su finca contaba con una casa grande de Balcón a la orilla del río y ahí llegaban los campesinos a comercializar la panela y otros productos agropecuarios, por lo cual, se convirtió en un punto de referencia y se decidió crear la inspección, que inicialmente se le daría el nombre de “Tarzo” nombre italiano, pero finalmente se decidió nombrar “Puerto Torres”, en honor a Don Pablo y su familia, quienes cedieron el lote para la escuela y algunas zonas.

Lamentablemente, en el año 2001 un grupo al margen de la Ley (AUC), se toma la inspección  debido a su ubicación estratégica y erigen en este lugar su centro de operaciones, trayendo consigo historias de desplazamiento y violencia.

Pasados los años, algunos de sus habitantes regresaron a sus predios y así  dejar atrás ese pasado oscuro y escribir una nueva historia en este territorio, en donde en la actualidad la población vive con tranquilidad y a la expectativa de generar progreso, a través de actividades lícitas como la ganadería, agricultura y piscicultura, labor que es apoyada por la entidad desde el programa SENA Emprende Rural (SER).

El SENA en Puerto Torres.

En ese proceso de construcción de paz y progreso sus habitantes de la mano del SENA se han vinculado a diversas formaciones, destacándose  la de Emprendedor en producción de carne bovina aplicando Buenas Prácticas Ganaderas, con la cual se le brinda a los aprendices conocimientos en Ganadería y el acompañamiento necesario para la implementación de nuevos sistemas de producción que optimicen la utilización de recursos económicos, ambientales, humano y pecuario, buscando obtener unos mejores indicadores de producción y disminuyendo el impacto ambiental, con el acompañamiento técnico y comercial de instructores con experiencia e idoneidad en el sector agropecuario.

Es así, como en desarrollo de la formación que establecieron en la finca de Ramón Torres, aprendiz del programa de formación e hijo de uno del fundador del sector, la unidad productiva en donde aplican un sistema de rotación estratégica de praderas, evaluando los resultados para mejorar la ganancia de peso diario en el ganado.

Así mismos, con los resultados vistos en la unidad productiva, se evidencia la implementación de  diferentes técnicas de manejo como el banco mixto de forraje la elaboración de bloques nutricionales para suplementación, todo lo relacionado con división de potreros y el sistema de registro productivo y financiero, para impulsar en sus fincas el sistema silvopastoril, lo que ha conllevado a forjar en los aprendices la visión comercial y la percepción de la finca como empresa, puesto que conocen los costos de producción, el manejo financiero y contable para alcanzar las metas propuestas.

Entendimos que unidos y organizados, podemos crecer y ser mejores” manifestó Ramón Torres líder de la zona, quien además explicó “la unidad productiva va a ser el modelo para que las familias campesinas implementen en sus fincas y sean más productivas”.

Y así como lo dice Don Ramón la unidad productiva es un modelo en la zona y los aprendices dado su espíritu innovador, están comprometidos en implementar en sus fincas los conocimientos y actividades desarrolladas y así desde este del proyecto formativo, consolidar esta experiencia de dejar atrás el pasado de violencia, para mejorar la productividad de la región, con la generación de empleo y creación de nuevas empresas en el sector agropecuario.

La paz se construye con formación e inversión en el campo y por ello desde la acción misional acompañamos a la población víctima del conflicto en la creación y consolidación de unidades productivas, que fortalezcan la generación de ingresos de sus integrantes y dinamicen la economía regional”, destacó, José Delby Vargas, director del SENA en la región.

Y es que este es el propósito del SENA para los campesinos, por ello en Caquetá en el presente año más de 3800 trabajadores del campo han recibido formación pertinente y a la medida de sus necesidades para mejorar la productividad en sus predios o consolidar sus empresas como el caso de la unidad productiva El Socorro que cuenta con aprendices visionarios y comprometidos con el desarrollo productivo regional.

Con formación y acompañamiento técnico,  el SENA ha apoyado a los habitantes de Puerto Torres en la transformación de sus vidas, superando la huella de la violencia y convirtiéndose en campesinos emprendedores que le apuestan al desarrollo agropecuario como herramienta para evitar el desplazamiento de los jóvenes a las ciudades, y demostrar que el campo es uno de los principales motores de paz y progreso del país.